Ver el tigre

Lo más extremo que se nos presenta cuando pensamos en la desgracia es la muerte -y me refiero sólo a la que ocurre en orden natural- la otra no tiene nombre. El miedo y el dolor que despierta desde una perspectiva si se quiere “intelectualizada”, son producto del ego que dice que con ella, la existencia desaparece y los cordones umbilicales del camino se desvanecen en el agujero de la nada. También se puede pensar que lo anterior no es real y que cuando el momento llega, la Esencia de la persona emprende un viaje indefinido por los confines del universo. Interpretado de esa manera hasta parece un suceso interesante . Entonces allí en estrellas lejanas, la esperarían aventuras inimaginables para este terreno; repasos y balanzas, plumas y pesos, supernovas en canal directo . Flotaría en el Absoluto donde el tiempo desaparecería y la velocidad de sus no formas superaría la concepción mundana, mientras los pensamientos se desplazarían en la sincronici...