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Mostrando entradas de mayo, 2015

Yoga para la realización del Ser

Entrevista al yogacharya de Sadhana Centro de Yoga, Carlos Chiarotto
Hace un tiempo una profesora me dijo que el yoga era un camino de ida. A la tercera clase me di cuenta de que era verdad.
Sucede que la vida cambia cualitativamente cuando se empieza con las prácticas de yoga. Lo hace en una progresión que va desde lo superficial y netamente físico a lo espiritual. Y cuando lo descubrís, cuando te pica, se te impregna para siempre.
La manifestación de los samskaras”, se le llama en la jerga a esta sensación. Se refiere a los gustos, las inclinaciones, preferencias y talentos. Es el conocimiento que vive dentro de cada uno. Todo lo sutil que viene con nosotros y nos hace ser quienes somos.
Algo parecido sintió a Carlos Chiarotto una tarde de 1988 mientras se dirigía a aceptar un trabajo como contador. Hacía poco se había recibido en la Universidad Nacional del Comahue y se había casado con Laura Marcela Sosa, también hacedora del yoga y egresada de la UNC como Profesora de Historia. Por…

81

Es el día de mi muerte. Ya lo sé. No tengo miedo. Confieso que siempre esperé este momento. No por angustia ni mucho menos, mi vida fue feliz. En un día del viaje rompí una estructura y me dejé llevar. En realidad siempre estuvo rota. En realidad nunca existió.
Tuve amor y corazones quebrados; familia, amigos, sueños, plantas, animales, belleza y placer sin forma. Tuve épocas en que no podía dejar de sentirlo latir entre mis piernas. No importaba el lugar la hora ni con quien estaba. Mientras hablaba me perdía en recuerdos apretados contra una pared por mi cadera estremecida.
Es el día de mi muerte. Ya lo sé. No tengo miedo. Confieso que siempre esperé este momento. No con angustia o algo parecido, sino con una convicción que saboreo deliciosa. Será la fe. También sé que no querré volver por un tiempo. Más tarde lo veré.
Los 81 años que hoy me llevan son apenas un instante en este viaje. Un viaje tan largo que el segundo de esta vida desapareció hace ya diez mil. Si fui mujer y parí en…

Al fuego eso

Desterrar el cemento de la piel. El dedal de los dedos. El trapo de los ojos. Los escarpines de los pies. Desterrar la negación al vacío. El instante de la duda. El Aquiles de seguridad. Desterrar la columna de la historia. Las letras escritas. El cuento de los diarios inventados. Desterrar la vida sin viajes. Los viajes sin historias. Las historias sin amor. Desterrar la cordialidad del protocolo. El desprecio por lo viejo. La empatía de mentira. Desterrar las manos que se aferran. Los domingos de ruido rancio. Las entrañas que se quiebran. Desterrar a los debería de la pena. Que la pena sea solo pena, en infinitivo sin potencial.

Desterrar a nosotros de nosotros mismos. Enterrar a nosotros en un rayo de trueno. En la llama de una vela. En una gota de lluvia. Sembrar a nosotros en la clorofila de un nogal. En la semilla de una manzana. En la rama de una vid. Fecundar en la pulpa de una uva, en un trago de vino. Nacer en el viaje por una lengua que más tarde va a hacer el amor.
Juliana…