martes, 24 de junio de 2014

Camino a Roma

En situaciones límite la persona descubre su esencia y su auténtico potencial. En esos momentos reflota lo bueno y lo malo que tiene adentro. Y con toda la verdad afuera, en medio de ese remolino de contradicción, florece su mejor versión.

Porque las historias más tristes de la vida son también renacimientos. Su nobleza obliga a dejarse ser en la curiosidad y revelar así pasiones nuevas para redefinir con ellas sentires y conceptos.

De ahí la infinidad de palabras y pensamientos que hay por descubrir; las racionalidades más diversas para indagar en los miles de versos escritos durante miles de años que llevan al mismo lugar. Hacia el espacio que se unifica entre vos, yo, el hermano del siglo pasado y la hija que voy a tener mañana. El paradójico destino individual y compartido; indefinido, sabido al fin.

Juli Biurrún

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