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Mostrando entradas de marzo, 2012

Sobre conversaciones con taxistas

Casi en exceso… bueno, ni siquiera “casi”, sino en completo exceso, uso el servicio de taxis y remises. Mi sueldo tiene un presupuesto medio fijo destinado absurdamente a esta vaga comodidad, por lo menos hasta que aprenda a salir con más tiempo o tenga un móvil propio que no sean rollers ni bicicleta. A la mañana, a la tarde, a la noche; cuando ya no quiero caminar o cuando para variar me quedé dormida para ir a trabajar. Siempre hay una buena excusa para subirse a un taxi. Tantos viajes además de gastos, me dejaron historias muchas sin discriminación temática. 
Generalmente son trabajadores y trabajadoras buena onda con quienes se disfruta el rato del trayecto, siempre y cuando no tengan la sintonía del estéreo clavada en un “periodista” neuquino que tiene un programa de radio que empieza con Contra y termina con Fuego. Que en la tele habla de la homosexualidad como un proceso “involutivo” de la sociedad y asegura que si un hijo suyo resultara ser gay, se “cortaría las pelotas”. Deca…

Sensaciones de recuerdos

Entre gallos y delirios

Los momentos, las sensaciones. Los recuerdos como autopistas con autos rojos y amarillos corriendo a 180. Reflejos y ruidos. Mezcla de color, abstracción. Naranja intenso, calor. Días, noches y recuerdos. Calor mucho calor. La piel tibia, el bello a contraluz. Las pecas marcadas, las pupilas diminutas, como átomos de todo el universo expandidos en búsqueda y realidad. Sonidos. Tacto. Suavidad. Quemaduras y corrientes heladas que sacuden la carne, agitan la sangre. Y la electricidad nace desde adentro, donde la dinámica del eje gira absolutamente imperceptible a la percepción física. Empieza ahí, en cada glóbulo que practica contracción. La sangre en movimiento irradia calor. Ese calor brilla, se vuelve naranja, amarillo intenso. Se vuelve color luz.
Y ya no recordamos por recuerdos. Recordamos por colores y sensaciones. Recordamos por empatía y energía. Recordamos impresiones que nos dieron miradas, algún roce o esa actitud inesperada. Recordamos la libertad de c…