Los solitarios

El cielo estaba gris y el aire se sentía húmedo. Los pájaros cantaban tímidos y cuando los escuchaba recordaba aquellas mañanas de invierno en la cama con mamá. Tenía solo algunos años y me ponía triste cuando pensaba que ellos tenían frío porque no estaban con su mami como yo con la mía. Inmersa en esa imagen subí a la bicicleta y llegué hasta una plaza cerca del río. El aire olía fresco, qué bueno que tenía mis guantes. Qué bueno que mi piel estaba curtida. Me sentía fuerte. Todavía me siento fuerte. Con los auriculares puestos me apoyé en un árbol y empecé a observar. La calle estaba casi vacía y solo se veían algunos caminantes ansiosos y solitarios, esos que si pasaban mucho tiempo dentro de su casa sentían que se asfixiaban y necesitaban salir a respirar sol, aunque la tarde estuviera nublada. A pocos metros había una esquina en reparación donde los autos se acumulaban para doblar en u. Y en un momento a esa fauna de vehículos se sumó un motor ruidoso por ...