Un deseo

Una intención.
Un mensaje de fin,
un anhelo de principio.
- 31 de diciembre de 2017 - 


Hagamos el camino inverso, dejemos de llenarnos de ideas limitantes disfrazadas de presunta superación y que la cloaca se rebalse, que los conceptos se desarmen, que las trampas de nuestra mente se atrapen a ellas mismas y se vayan por el borde del recipiente. Vaciémosla de expectativas, de complejos, de rencores, de inseguridades, de enojos, de exceso de pasado, de exceso de futuro, de imaginaciones, suposiciones, de prejuicios y de ira, de envidia y de comparación. Llenémo
sla de sacralidad.


Elijamos la sana soledad a la compañía por miedo y aburrimiento. Por favor, reconciliate con vos, amate más, amate mucho, no le entregues tu vida a la inseguridad. Sanate y vinculate, no lo hagas desde el vacío. Nada bueno puede salir de ahí.



Elijamos y construyamos amistades y asociaciones sanas, que nos inspiren y estimulen transformación. Alegrémonos en compañía de los sabios y virtuosos, agradezcamos y honremos su presencia en nuestras vidas.



Cultivemos las buenas costumbres, alimentemos la no violencia, la veracidad, la aceptación y el respeto por todos. No prejuzguemos, no juzguemos, veamos más allá del error y soltemos. Confiemos en la sincronía y en que todo es perfecto como es. Aunque de momento no se vea, los ojos del cuerpo no alcanzan para ver la espalda.



Revaloricemos el silencio, no digamos nada si lo que tenemos para decir no suma. Trabajemos por ver el brillo que hay en todo, hasta en la sombra más espesa. Ya sabemos que todo es una cuestión de perspectiva y que la percepción del mundo depende del estado de la mente. Entonces, no seamos presa fácil para ella. Ejercitemos la inteligencia emocional y espiritual, si acaso podría validarse esta última conjunción.



Que el tiempo nos encuentre más sabios, livianos y agradecidos. Que nuestra mente se purifique y con ella se derrame el amor incondicional que penetra y sostiene la existencia. Para nosotros, soñadores del espíritu, esa es la única manera de cambiar el mundo.


Juliana Dolores Biurrun

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