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Y entonces recordé (parte I)

Que sin egoísmo lo único que importa es lo que se tiene dentro. 
Que no me interesan las formas ni los estatus.
Que mi intuición es una de las armas más poderosas que tengo.
Que aunque parece que todo se me escapa, en realidad todo lo percibo.
Que mi cuerpo es fuerte y resistente. 
Que estoy bendecida por demás. 
Que creo en los talismanes mágicos y no me importa que se sonrían de mí.
Que tengo amigos de diamante.
Que mi familia no es cosa típica pero que me dio las bases más fuertes de flexibilidad. 
Que quiero formar una gran familia y cuando tenga un hijo tendré dos y tres o cuatro.
Que todavía es pronto para eso.
Que me voy a casar de violeta o naranja, tal vez de azul o amarillo. 
Que aprendí a aceptar a la gente como es, porque en la aceptación está lo grande.
Que vivo en un proceso permanente de despojo.
Que mi alma es exploradora.
Que mi espíritu es aventurero.
Que la tierra es lo que me falta.
Que el aire es lo que me sobra.
Que miedo es lo que no tengo.
Que el movimiento es lo que me aviva.
Que no me excitan las etiquetas.
Que mi gato comparte cualidades de perro, aunque el fundamentalismo gatuno me linche.
Que no gusta comer animales.
Que amo a los animales.
Que el vegetarianismo no es una moda y tampoco un estilo de vida. Es en lo profundo un estado espiritual. 
Que no me gusta la gente linda, sino la gente bella que no es lo mismo.
Que disfruto de la diversidad y me redescubro en cada contexto.
Que nunca me quedan a punto las verduras.
Que soy impuntual pero dejaré de serlo.
Que detesto el cigarrillo.
Que extraño a mi mamá.
Que no me gusta el pescado pero comparto el sushi.
Que siempre van a encontrar en mí una compañera de cerveza.
Que me contenta hacer reír.
Que soy un instrumento de mensaje.
Que soy nocturna y noctámbula.
Que alucino con la luna.
Que creo que el aire es el elemento más influyente.
Que imagino y escribo muchísimas cosas cuando estoy sola.
Que si alguien revisara mi computadora clavaría un puñal en mi intimidad.
Que puedo dormir muy pocas horas por día.
Que siempre puedo seguir despierta, pero que comprendí que es en vano no dormir. 
Que redescubrí la fe.
Que creo en los ángeles, en los maestros, en lo etéreo y lo sutil. 
Que siento que “solo el amor salvará al mundo”.
Que la religión nada tiene que ver con las religiones.
Que la felicidad de mi gente me hace feliz. 
Que la bondad se derrama y la maldad también, porque en el fondo es una cuestión de equilibrio.
Que extraño el río cuando no lo visito.
Que tengo tantas pasiones como Julianas conviven en mí.
Que cuando el exceso de energía se me escapa por los pies necesito apretar fuerte, estirar las piernas, refrescarme en un movimiento espasmódico.
Que puedo pasar muchas horas en silencio.
Que me siento una gran mujer.
Que adoro el agua helada en mis piernas.
Que disfruto explorar los límites de mi cuerpo.
Que hay días en que me angustio sin saber por qué. 
Que me conmuevo fácil.
Que me río con locura.
Que me emborracho rápido pero aprendí a controlarlo.
Que me fascina la fantasía.
Que lloro con películas de amor.
Que me da vergüenza que me vean llorar por eso muchas veces me trago los nudos.
Que los últimos dos años lloré como nunca en toda mi vida.
Que en los últimos tres años aprendí lo más importante de la vida.
Que quiero dar la vuelta al mundo en un globo rojo.
Que quiero explorar culturas contando historias y sacando fotos.
Que quiero ir a Grecia y hacer un safari por Sudáfrica.
Que algún día voy a ser actriz.
Que soy una soñadora. 
Que no me gusta cuando la gente no sueña.
Que no me gusta cuando la gente reniega de la gente.
Que no me gusta que hablen de mí con mal sentimiento.
Que quiero mejorar y hago lo mejor que puedo en el momento en que puedo.
Que aprendí a no juzgarme ni juzgar.
Que me voy a morir vieja porque tengo muchas cosas que hacer acá.
Que cuando me muera quiero que se celebre que me fui mejor de lo que vine.
Que necesito estar más atenta.
Que soy una buena conductora aunque digan lo contrario.
Que estoy aprendiendo a manejar más lento.
Que me tropiezo con frecuencia. 
Que me aburre el pelo ordenado.
Que no me acompleja la edad.
Que no me acomplejan en demasía mis defectos.
Que me cuesta organizar mi dinero.
Que si no puedo disfrutarlo para qué lo quiero.
Que no guardo resentimientos.
Que de compartir se trata.
Que nada te ata y nada te mata.


Con amor
Juli.

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