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¿Quién dijo que los pollos no son interesantes?

“Dos kilos de ansiedad”, ópera prima de Silvana Feliziani.

“¡Me comí dos kilos de uñas esperándote, dos kilos de ansiedad!”. Es uno de los ejes de la historia que transcurre en un criadero de pollos y tiene como protagonista una dupla actoral con gran química física, estética e interpretativa. Se trata de Laura Sarmiento y Matías Palacio, quienes en la piel de Clara y Samuel, dan vida a la ópera  prima de la actriz y ahora dramaturga y directora, Silvana Feliziani.

Una historia de histeria, frustración, metamorfosis, simbiosis y con algún dejo esquizoide en su trama. Que transita el odio y resentimiento con una fuerte dicotomía entre el amor y el desamor, la ira y la pasión.

Su lectura puede simbolizar a un mal que aqueja a muchas parejas en los contextos más diversos: La falta de registro en las necesidades del otro y la no aceptación sobre la totalidad que es el otro. ¿Qué surgió primero, el huevo o la gallina?; ¿qué ocurrió antes, yo dejé de pensar en tu necesidad o vos dejaste de reparar en la mía?

Los momentos de la historia son claros y su ritmo fluye al tempo del drama y el humor alejado de la comedia. Su narrativa intensa genera impacto visual y emocional, en un camino que oscila entre climas de rechazo intelectual y piel extrema que emerge de dos cuerpos, dos almas, que se amaron con locura.

Como mensaje subliminal expone la importancia de la comprensión y flexibilidad para el desarrollo de vínculos sanos en los que predomine el consenso y no el temperamento de las partes. Por otro lado sugiere que de no hacerlo, la podredumbre podría instalarse en la pareja y llevar a la destrucción personal y compartida, producto de una simbiosis desplegada con los propios fantasmas.

Dos kilos de ansiedad muestra que el desequilibrio interno explota en una ola expansiva que atrapa todo a su alrededor y lo envuelva, en este marco, en una obsesión por darle utilidad a lo muerto. En consecuencia, los pollos simbolizan los lugares oscuros en los que se puede perder la mente.

La música clásica dramática y pasional que acompaña la pieza, amalgama la energía del guión y su propuesta escénica e interpretativa. De esta manera, se abre el juego a la sorpresa y a un fluido caudal de sensaciones que se despiertan en el espectador.

Es una obra rica en su totalidad por lo audaz de su manifiesto y el acierto de su puesta en conjunto, con un evidente trabajo profundo de investigación y producción teatral que se manifiesta en el claro acierto de las partes que la componen y que a la vez, exponen el talento de quienes la llevaron a cabo.

Dos corazones, una metáfora, un amor quebrado, ¿una historia resuelta? “Una poesía que se escapó del papel para hacerse humana”, Federico García Lorca. 


FICHA TÉCNICA
Actúan: Laura Sarmiento y Matías Palacio.
Vestuario: Yazmín Mer.
Escenografía: Ricardo Bruce.
Gráfica: Pablo Gauthier.
Dramaturgia y dirección: Silvana Feliziani.
FX: Andrea Jara.
Contacto de prensa: 0299 155765040.


Juliana D. Biurrún.
Fotos Andrea Jara y gentileza.

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