Pantallazo social: Observaciones sobre la cultura mexicana.

Diarios de viaje I - Relato de percepciones culturales.

México es sabor y contradicción. Contradicción de paraísos y contaminación; de sabiduría y arrebatamiento del conocimiento; de fuerza de trabajo y vidas mendigas; de sobreoferta de educación y ausencia absoluta en generaciones enteras; de solidaridad y desgano; de militarización irreverente y muerte inocente; de rutas sumamente comunicativas e indiferencia en el tránsito. De dulces y picantes, de inglés sobre castellano, de autopistas fenomenales a caminos sin marcas, de selvas a cactus y de confianza hasta la quinta corroboración.

México 2014 fue una aventura que nos permitió encontrarnos con las dos caras del país latinoamericano: las maravillas de su carta de presentación y la realidad fuera de la circunferencia de cada plaza central.

Allí los extremos sociales, económicos, políticos y culturales son agudos. La policía abunda en postura militarizada y - según dicen - sin capacitación, lo que genera el efecto contrario de desprotección en el ciudadano trabajador. En aquellas tierras como en todo el mundo, viven magnates mientras hay niños que corren por la ruta vendiendo pulpa de coco. Lo paradójico es que allí se engendró sabiduría universal y en el presente faltan docenas y docenas de años educativos para revertir un mínimo los modos de hacer que nacieron de la marginación.

Es un país hermoso y dueño de numerosos puntos paradisíacos del globo. Su gente es amable y solidaria en compartir o regalar un trago. De hecho es mal tomado rechazar un obsequio y según dicen, es importante aceptarlo porque de lo contrario se interpreta como una ofensa para quien lo ofrece.

Para empezar el recorrido es prioritario subir al asfalto, un terreno complicado para transitar y donde es normal que no se respeten las normas de tránsito ni se hagan odas a la luz de guiñe. Aún así el índice de accidentes no es alto y está encabezado por fatalidades en motos conducidas a gran velocidad.

En una observación machista que se repite como eco, un taxista de Distrito Federal (DF) aseguró que el 70 por ciento de las mujeres que manejan lo hacen mal pero el 30 por ciento restante lo hace muy bien.

En los caminos escasea la solidaridad de información entre autos. Allí los vehículos cambian de carril sin avisar y a la velocidad que sea; mientras que los colectivos y camionetas encierran con distancias de aguja y al borde del impacto a los más pequeños. Por momentos es normal vivir un caos de anarquía rutera que se rige bajo la ley de la selva: que sobreviva el más fuerte, el más grande, el más vivo o el más indiferente.

Esto se contradice con el nivel comunicativo que se expresa en autopistas de gran nivel donde abunda la cartelería que apela a la prioridad del peatón, a la prudencia en el camino porque “tu familia te espera” y al “conducir con cortesía”, de expresión literal.

Respecto a los incidentes en la ruta, según taxistas de DF es aconsejable no frenar a la vista de accidentes o gente parada a la vera pidiendo ayuda. Aseguran que es más probable que sean acciones planificadas para el atraco a una situación real.

En relación a la situación educativa, en los centros de las ciudades se fomenta la cultura del estudio y se destaca la preparación académica como único camino para conseguir “buenos puestos” laborales. La premisa del “se más” como salto cualitativo de la capacitación, se alza contra la intimidación latente por la pronta desactualización laboral del no seguir estudiando.

Por otro lado es frecuente observar que más allá de la educación formal, mucha gente vive de oficios aprendidos en la educación cotidiana y con los que salen todos los días a ganar el pan. Por ejemplo, la venta callejera de choclos, tamales y tacos. A esto se suma la promoción pública de eventos donde no se utiliza la pegatina de carteles sino que sus anuncios en los muros son pintados a mano, con mucho color y caligrafías específicas. Su lectura supone que esta metodología abre el campo laboral fuera de la educación formal y se vincula directamente con la importancia del entrenamiento en el aprendizaje de los oficios.

También hay un fuerte impulso de la educación ambiental y toma de conciencia en los centros urbanos porque DF es una de las megalópolis más contaminadas del mundo. Allí su cielo no es celeste sino que tiende al gris y las nubes no se aprecian definidas por el alto nivel de smog.

Esa escena de estímulo educativo no se repite en espacios periféricos de pobreza, lo que concluye en tierras que son caldo de cultivo para la entrada de la inseguridad  y narcotráfico. Esto deriva en una sociedad militarizada con policías sobrearmados que circulan en masa sobre la cúpula de sus camiones.

Según comentarios de la gente del lugar, los agentes no están capacitados académicamente y, si bien hay instituciones para hacerlo, no es requisito para acceder a la fuerza. Dicen que son seleccionados por dirigentes y grupos de poder que ante determinadas situaciones llaman a la gente común para oficiar de uniformado. Una vez hecho, si sobreviven en el atraco por el que fueron convocados conservan su lugar.

Es decir que en cierto modo es policía quien tiene la ambición, lo desea y aprueba. A través de eso acceden a beneficios sociales y se calzan el “uniforme de impunidad” que les permite cargar ametralladoras y hacer de los chalecos antibalas el vestuario cotidiano.

Ángel es un arquitecto mexicano que conocimos durante un “plantón” (piquete) en el camino desde Villa Hermosa (Tabasco) a Palenque (Chiapas). Él nos contó que su sobrino de niño soñaba con ser policía y que de grande, cumplió su objetivo. De su primer trabajo de campo volvió con tres tiros en el abdomen que gracias al chaleco no llegaron a su piel.    

Respecto a la compraventa de drogas y el papel de la policía, ciudadanos mexicanos afirman que no son los narcos quienes “embisten” a los pobres, sino los propios uniformados que utilizan el “plante” de droga para arrestos falsamente justificados. Esto podría interpretarse como un intercambio de roles en el que los traficantes se “meten entre ellos” y por ende, hacen el trabajo de la policía.

Amor a la mexicana
Un lindo atributo de su comunidad es que son muy pasionales y demostrativos. Ellos no escatiman cariño en público aunque vayan en un subte con 30 grados de temperatura. Tal vez por eso haya tantos sex shop y locales de venta de lencería erótica.

Esto se vincula tal vez, con la apreciación general que hacen hombres y mujeres de allí sobre la aceptación social de la infidelidad masculina. Dicho permitido se justifica en que en las familias tipo, ellos llevan el alimento y eso alcanzaría para disminuir el impacto de su acción.

Por otro lado en lo que respecta a las tendencias, muchísimas personas no siguen una moda sino que solo cubren su cuerpo sin importar combinación o estética. Esto plantea un modo de convivencia más libre en el que un vestuario favorezca o no a sus figuras no es preocupación, sino que por el contrario, se rigen sencillamente por lo que les surge. Y eso es muy bueno.

Las mujeres usan mucho maquillaje y se dibujan las cejas. Es común entre ellas depilarlas completas y después pintar sobre sus ojos la expresión que consideren que mejor les calce. Los hombres también son muy coquetos y los más “cancheros” usan gel, tienen el pelo siempre bien cortado y se lustran los zapatos en la calle.

Lo que caracteriza a México a nivel mundial es el gran consumo de picantes sumamente fuertes que a los extranjeros ingenuos les destruyen el intestino. Las comidas son muy condimentadas y es común la mezcla de sabores como fruta y chile en cualquier ingesta del día. Por eso si hay algo que tienen fuerte los mexicanos es el estómago. Dicen que comer chile libera endorfinas y produce sensación de bienestar. Quizás por este consumo extra es que tienen el buen humor que los caracteriza.

Como dato importante para la época de redacción de este texto, entre junio, julio y agosto viven un segmento de calor extremo que llaman “La época de la Canícula”. Durante esos meses las temperaturas son altísimas y llueve solo por minutos. Dicen que es un periodo de caos bochornoso que empieza a gestarse con la llegada de la primavera el 21 de marzo. Con ese cambio de estación aumentan drásticamente los casos de enfermedades como gripes y diarreas agudas, por lo que se aconseja desde los medios de comunicación extremar las condiciones de higiene y no ingerir alimentos de venta ambulante.

Para terminar con este pantallazo de observaciones sobre la cultura mexicana, es interesante comentar la frecuencia con la que bandas de pubs interpretan música argentina, en especial Soda Stereo.

Juliana Biurrún

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