lunes, 30 de septiembre de 2013

Curar desde la conciencia. Terapia de Vidas Pasadas como alternativa de sanación.

Entrevista a la terapeuta Claudia Sirito

En esta era de conciencia amplificada, los límites entre profesiones de la salud comenzaron a borrarse y el objetivo de sanar como misión de vida, encabeza un despertar más interdisciplinario que nunca. Médicos, psicólogos y terapistas holísticos, juntos para curar desde la sabiduría.


Actualmente cada vez más especialistas de ciencias médicas adhieren a las proposiciones expuestas por metodologías alternativas de indagación cognitiva. Los límites entre profesiones comenzaron a borrarse en esta era de conciencia amplificada y el objetivo de sanar que los une en su misión de vida, encabeza un despertar más interdisciplinario que nunca.

Claudia Sirito es una profesional involucrada en este cambio de paradigma científico espiritual. Es licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Psiconeuroinmunoendocrinología por la Fundación Universitaria René Favaloro. En su currículum se destacan además, numerosos cursos de posgrado, workshops y tareas de coordinación en actividades vinculadas a terapias alternativas.

Es pionera en Argentina en el estudio de la Terapia de Vidas Pasadas (TVP); método que propone regresiones bajo prácticas de relajación profunda como técnica de sanación para perturbaciones psíquicas, emocionales y físicas. Esta rama de estudio es reciente. Nació hace 40 años en Estados Unidos.

Su técnica básica consiste en guiar al sujeto mediante el habla del terapeuta, hacia el origen de experiencias traumáticas acontecidas en el pasado - meses, años o siglos atrás – que generan repercusiones alborotadas en el presente. “Se trabaja con técnicas de relajación y la conexión del individuo con determinadas emociones, lo que posibilita que sus recuerdos emerjan a la conciencia con intensidad”, explicó Sirito.
Esto se basa en que los avances científicos y en especial la neurociencia, permiten comprender mecanismos neurofisiológicos que operan en las memorias del cerebro y a la vez, determinar cómo se generan nuevos registros de hechos sucedidos tiempo atrás. Como consecuencia, Sirito destacó el funcionamiento interdisciplinario que renace entre las ciencias para alcanzar la curación integral del paciente por la eficacia de lo alternativo. “Lo que más me llamó la atención en mi experiencia, fue la cantidad de profesionales de la salud que empezaron a abrirse a estas formas de trabajo. A menudo recibo pacientes que son derivados por sus médicos clínicos o psiquiatras por la eficiencia de la TVP en el restablecimiento del bienestar a corto plazo”, comentó.
Para apoyar su postulado, Claudia agregó que hoy por hoy, disciplinas tradicionales no encuentran respuestas satisfactorias a un sinnúmero de patologías y que, en muchas ocasiones, “esta terapia llega a incrementar la calidad de vida del sujeto”. Pero ¿existe división entre la eficacia certera y la ineficiencia por escepticismo? No es el creer o no lo que afecta la validez del tratamiento, sino la predisposición del paciente a relajar su cuerpo y mente para rememorar determinadas emociones. Es decir que a pesar de que la emersión memorial puede ser interpretada concientemente como una “creación del inconsciente o pura imagenería”, el resultado dependerá de la intención, búsqueda y objetivos con los que el individuo se exponga al procedimiento.
Evolucionar
El alma crece entre reinos. Evoluciona en niveles de conciencia, unidad o subjetividad que trascienden la materia. Esto permanece entre las vidas y la física cuántica lo describe como un quantum de energía, la menor cantidad de energía que puede transmitirse en cualquier longitud de onda.
Según registros obtenidos del trabajo con TVP, los horizontes de la conciencia evolucionan desde el reino mineral al vegetal y animal. “Hasta ahora no se encontraron antecedentes de historias inversas”, aseguró Sirito.
Siempre me pregunté si se puede saber la edad del alma o si el alma tiene edad, pero las interpretaciones del tiempo son diferentes en distintas dimensiones. Este mundo lo vivimos tridimensional en ancho, largo y profundo. Hoy se sabe que existen más de veintidós dimensiones y algunos científicos hablan de más.
A menudo nos manejamos con un tiempo lineal y cronológico. Si tomamos este tipo de lapso, podemos decir que hay testimonios de personas que vivieron en los primeros períodos en que el hombre comenzó a poblar la Tierra”, anunció Sirito.
Entonces, si volvemos a nacer, ¿la reencarnación es inmediata desde el momento de la muerte a la nueva vida? La respuesta depende una vez más, de los requerimientos de la conciencia para continuar su evolución. El retorno puede ser inmediato en relación a nuestro tiempo, pero también puede haber un intervalo de décadas y hasta siglos dependiendo de su necesidad.

“En este periodo intermedio, el material que surge durante la TVP es interesante en relación a la experiencia venidera y los aprendizajes necesarios de realizar. Con quienes reencontrarnos y quienes conformarán nuestra familia de origen”, explicó la psicóloga.
 
El objetivo último de cada alma es el progreso. A esto se debe que haya grupos que trabajen en conjunto para alcanzar objetivos comunes en el desarrollo de habilidades intelectuales y emocionales; tales como la tolerancia, perseverancia, compasión, sentimientos de unidad y pertenencia.
La vida del alma en este plano se mide en etapas: Niñez, adolescencia, juventud, adultez y ancianidad. Así se alcanza la vejez como resultado de un patrón natural de transformación y cambio constante en ciclos que finalizan y comienzan. Como consecuencia, las emociones de las que más se alimentan las personas en el transcurso de sus vidas - más allá de los genes – determinarán la salud del cuerpo y cuán vital estará en edades avanzadas.
Por eso si el presente es de plenitud y entereza, se puede pensar en un alto nivel de progreso en relación a la vida actual. “Pero sabemos que  la evolución continúa y que nuevos aprendizajes esperan, probablemente en mundos más avanzados que el plano Tierra”, alumbró Claudia.

La era que nos toca, estimados lectores, es de ruptura, complementariedad y vinculación. Ruptura con preceptos de veracidad; complementariedad de la conciencia con el todo; vinculación de las misiones y objetivos para la sanación conjunta. Ya no pesa la eficacia de la división. Somos un indivisible de mente, cuerpo y espíritu que camina en sentido de la evolución. Vamos a subir al tren. 
Juliana Biurrún

3 comentarios:

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  2. Fernando Benítez Jaccod30 de septiembre de 2013, 14:43

    Muy interesante Jules, acá en Nqn hay alguien que se dedique a esta rama?

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  3. Hola Fer! No conozco en Neuquén a alguien que se dedique exclusivamente a la Terapia de Vidas Pasadas. Sí se de gente que hace lectura de registros akáshicos y que se dedica a otras disciplinas del estilo. Según lo que me contó, Sirito va a estar en diciembre en Neuquén haciendo esto. Si estás interesado por algo en particular, decime qué y te averiguo con quién de podés comunicar.
    Saludos!

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