Sleeping on the desk
Todos la identificaban por su torpeza y distracciones
constantes. Era común escucharla gritar por un golpe de su cadera contra el
escritorio o por el agua del mate derramada entre sus papeles. Siempre llegaba
tarde. Era la última en aparecer y la última en irse. Siempre fue una
periodista tan dedicada como impuntual.
Ese martes 23 de agosto su compañero Sarmiento la encontró desparramada sobre
Las horas de la mañana pasaron. Se hicieron las diez. La tribu de la oficina de redacción ya estaba completa. Todos la habían visto dormir con el pelo revuelto y habían compartido el pensamiento sobre su irresponsabilidad constante. ¿A quién se le ocurriría dormir en la oficina con
Sus compañeros comenzaron a irritarse. Le soportaban todas las mañas pero esa mañana no toleraron el abuso de su cara de piedra. El mismo Sarmiento se levantó de la silla y ofuscado le sacudió los hombros. Seguía sin despertar. Por un segundo pensaron en que quizás no estaba dormida y había que agitarla más. Cuando la tomó del torso para darla vuelta, descubrió su cuello morado y con cortes de presión. Sus ojos estaban perdidos y las ojeras le tapaban los pómulos. Automáticamente la desplomó con fuerza sobre el escritorio.
La tarde noche anterior mientras cumplía sus horas laborales, un compañero de la misma institución entró a su oficina para tomar un café. Ella lo recibió, le dijo que se quede cuanto quiera porque había llegado tarde y tenía que completar el tiempo. El café que le convidó su colega tenía algo raro y le dio sueño, más de lo normal. De a poco empezó a desvanecerse, estaba débil y sin reacción. Su visión se volvió monocroma.
Foto, modelo y maquillaje: Andrea Jara.Visiten su blog, tiene trabajos increíbles: www.luzysombrasmakeup.blogspot.com.ar
Hasta pronto!!
Muy bueno. un pequeño thriller! atrapa y lo sostenés bien hasta el final. Muy bueno, Juliana..
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