Es instinto, maldito animal

La especie humana vive en constante apareamiento. Nos guste o no, el sexo mueve todo y nos remite a lo más básico de nuestra naturaleza. La violencia machista y femenina es de arquetipo sexual, muchos prejuicios tienen que ver con sexo. Y todo apunta a la misma liberación, al futuro de la identidad, donde personas iguales pero diferentes compartan sus ventajas, para diferenciarlas, apreciarlas y volverlas propias. Ya no tiene, o tendrá, que ver con un hombre o una mujer, sino con algo casi etéreo que se conecta en lo más carnal del animal racional que somos como especie. Es instinto, personalidad, pasión y, guste o no, es sexo.

 
Las mujeres siempre nos quejamos de los hombres que “viven al acecho”, término acuñado en aquelarres vip. Pero una noche, en una discusión divertida y “desafiante” un cromosoma Y me retrucó: “Es el instinto de reproducirse. Si no lo hiciera el hombre lo haría la mujer, alguien tiene que dar el paso inicial”. Y maldita sea lo había entendido, él tenía razón, con esa frase se cerró el círculo. El asunto sexual que marcó el rumbo de una sociedad que por estos días se desvía de lo establecido, nos recuerda como animales racionales que se mueven por instinto. Y el instinto es aparearse y reproducirse, es el ejemplo más fiel de la teoría darwiniana sobre la preservación de la especie. 

También nos quejamos de la publicidad sexista, de la objetivación de la mujer y la superficialidad del mundo. Y tenemos razón. Ese es el camino de maleza que limpiamos mientras los grandes visores bombardean la ciudad con imágenes relacionadas. Pero fruto de la causa y el efecto, en este recorrido la historia se toma revancha y la mujer que siempre estuvo detrás hoy da un paso kilométrico al frente. Mientras tanto, seguimos en la misma disyuntiva de lucha eterna entre el Es y Debería de un instinto con aditivo racional. 

Será que aún contra nuestros pensamientos y voluntad terminamos actuando por tendencia, es inevitable que todas las disputas hacia el final redundan en las mismas cuatro letras. Será que no podemos hacer nada contra eso mientras que el sexo como lo conocemos hoy sobreviva en su modo más vacío y estereotipado. Es nuestro instinto Maldito Animal, el sexo mueve al mundo, pero las ideas cambian los rumbos.

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún

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