Notas de nuestro Encuentro


Reflexiones sobre el XXVI
Encuentro Nacional de Mujeres

“¡¡Se va a acabaaar, se va a acabaaar, el Movimiento Populaaar!!”.
 Me equivoqué, vamos de nuevo.
 “¡¡Se cuidan, se cuidan, se cuidan los machistas, América Latina va a ser toda feminista!!”.

Seguido, “¡Manolo, Manolo, hacete el pete solo!”.  Que no se ofendan los manolos, pero en ese contexto la frase representó un grito de desapego y liberación tan atrevido como pegadizo. Por eso en masa y cantando ninguna boca quedó cerrada.  Esto es apenas un par de las docenas de cánticos que sonaron la tarde del domingo pasado en la marcha, actividad central del 26º Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Bariloche el fin de semana pasado.


Dicen que una mujer que va al Encuentro nunca vuelve igual. El tiempo no me alcanzó para cambiar, pero entendí el por qué de la afirmación. En él, miles de años de sumisión cargados en la memoria inconsciente se convierten en explosiones de catarsis e independencia. La energía colectiva se vuelve inmensa y el solo hecho de estar ahí, marchando entre esa marea de diversidad, hace que cada mujer se sienta parte de algo todavía mayor: La lucha por sus derechos acompañada por la acción y reacción de un movimiento que crece progresivamente con el tiempo.

La metodología del Encuentro está organizada en talleres donde se discuten cuestiones  relacionados al género. El debate por el aborto fue la temática principal que lo atravesó dada la proximidad temporal al 1 de noviembre, fecha en que el proyecto de la campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, entrará en la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de Nación.

Otro tema importante fue el rechazo a las redes de trata, sobre lo que se expusieron diversas situaciones que redundaron todas en el mismo lugar: La complicidad entre el Estado y la policía en alianza con el delito más inhumano de esclavitud sexual.

Tras finalizar los más de 45 talleres (los de mayor concurrencia fueron los de trata, juventud, violencia y aborto), se realizó una marcha realmente multitudinaria que salió desde los altos de Bariloche y recorrió la ciudad con más de quince mil almas féminas eufóricas y encendidas. La diversidad y el color convirtieron las calles en una genuina amazonia. El verde de la campaña por el aborto se alzó en centenares de banderas y se colgó con pañuelos en cada cuello y mochila que caminaba en manada. Fue un hecho histórico para la fotografía barilochense, la ciudad nunca había vivido semejante congregación.


Además de mujeres de todo el país, participaron militantes de distintos puntos de Latinoamérica. Confluyeron en uno de los atractivos más interesantes que fue la Mesa Latinoamericana de Mujeres en Resistencia, hecha al aire libre en la plazoleta del Centro Cívico, frente al lago y un cielo de cenizas como paisaje. Referentes de Colombia, Honduras y Venezuela contaron en radio abierta sobre sus realidades en esos lugares. “Ni golpe de Estado ni golpes a las mujeres hondureñas”, repitieron.

Algo que caracteriza al Encuentro es la diversidad de ideas pero todas bajo el mismo hilo conductor. El debate y arribo a conclusiones son su principal capital y las diferencias internas son mayores a la concepción reduccionista que presume que en esas reuniones son todas “feministas empedernidas que odian a los hombres”. En la evaluación global, los talleres se realizaron sin inconvenientes y con discusiones de espíritu democrático y horizontal.

Las diferencias entre los sectores más radicales, contestatarios y quienes no imprimen la oposición extrema en sus ideas se materializaron en la marcha, cuando en un momento se dividió en dos y un grupo de organizaciones troskistas se dirigió a la Catedral para hacer un escrache, haciendo caso omiso al recorrido original planteado por la Comisión Organizadora. El lugar estaba vallado y con policías. Para completar la fauna, había un tropa de mujeres y hombres rezando y, mientras ellos rezaban, la marcha les respondía, “con aborto sí, pedofilia no”. Pero no sucedió nada, estos enfrentamientos verbales ya son característicos del evento.

La ciudad de Posadas, provincia de Misiones, fue la sede elegida para el próximo Encuentro, dado que es parte del corazón de la red de trata que se mueve en el norte del país. A esto se le suma el reciente caso de una nena embarazada por su tío a la que se le negó la práctica de un aborto no punible (significa que se debe realizar la interrupción del embarazo sin que medie ningún trámite administrativo ni judicial. Aquí información sobre el caso).

El Encuentro fue todo un éxito tal como manifestó la Comisión Organizadora. Este mérito no resultó opacado por la resaca de pintadas con consignas “incómodas” para algunos en los muros de la Catedral, tales como “aborto legal ya”, “Dios no existe” y “soy lesbiana y feliz”, entre otras. No estoy de acuerdo con ese tipo de manifestaciones que ciertamente desvalorizan los reclamos, pero también entiendo que son parte de este ritual anual. No fueron las quince mil mujeres que asistieron las que salieron a escrachar, fueron, como dice arriba, los sectores más “reaccionarios” que piensan que con un grafiti van a cambiar el mundo. Triste.

Si sos mujer y leíste hasta el final, tal vez nos encontremos en Misiones el año que viene. Si sos varón y llegaste hasta acá, me alegro de que te hayas interesado. Ojalá así sea.

¡Hasta la próxima!

Juliana D. Biurrún.

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