The Drums: Ese dulce y pegajoso indie pop

Y así me encuentra esta tarde que se debate entre nubes, calor insoportable y humedad. Los planes eran otros, pero como todo es impredecible aquí estoy, combinando tres de las cosas que más me gusta hacer en el mundo: Comer, escuchar música y escribir. Mis acompañantes: Una de las mejores recetas caseras que  nos hayan regalado los señores con gorros de chef, quesito untable con galletitas; y una banda que recién estoy empezando a degustar pero que ya me encanta. Es un cuarteto de neoyorkinos con raíces en la música electrónica, que conocí por recomendación de la revista con la hojita verde. El color en la redacción de su sinopsis me hizo pegar un salto desde la cama donde leía entretenida, hasta la PC para bajar el disco. 

Para empezar puse unos videos en Youtube. Un grupete de chicos flacos, con pantalones chupín y pinta un poco de nerd, pero con un sonido pegadizo como ñoqui pasado. En la primera canción que escuché, el mérito de un riff de bajo súper sencillo y con el poder de engancharse como un abrojo a tus oídos. Una base de batería más sencilla todavía, y una voz masculina con tonos altos, recitados, relajados y como extendidos; amalgamados entre todos por la cualidad increíble de la reverberación, ese efecto que parece estirar el sonido a partir de su toque inicial. 


La banda de esta tarde es la novata The Drums y su primer disco homónimo. Con un formato indie pop, mucho bajo y batería en honor a su nombre, dibujitos de guitarra simil arpegiados, y una voz que parece una catarata de ondulaciones melódicas reverbadas, lograron un estilo que aunque se parece a todo, logra mantener su marca personal. 

A pesar de ser estadounidenses, tienen dejos de la típica dulzura melancólica del sonido inglés. La distinción clara entre los instrumentos característica del indie; los sintetizadores que aparecen esporádicamente sin ganar protagonismo, sumados a voces y coros que cuando los escuchás, logran que todos los colores de la escala cromática se te desparramen por la cabeza; hicieron que esta banda en menos de dos años, haya pasado  de un estudio casero a la fama internacional. Sí, el primer EP fue grabado de manera amateur, cuando dos de sus miembros todavía no sabían tocar la guitarra, motivo por el que en el disco no hay acordes ni rasguidos. 

Es un disco recomendable para escuchar sobre la arena y bajo el sol entre amigos buena onda. Te recomiendo hacer este ejercicio sin perder la espontaneidad: Dejá pasar un par de canciones y observá los pies de tus acompañantes, vas a ver que de a poquito se empiezan a mover cada vez con más soltura. Y no te sorprendas si alguno más distendido se para entre la gente y se pone a bailar al ritmo del indie pop dulce y pegajoso, como un daiquiri de frutilla en una tarde de verano... 

Hablando de dulces, llegó la hora del postre.

¡Hasta la próxima!
Juliana D. Biurrún

Comentarios

  1. Me gusto tu reseña, hace poco que escucho la banda, debo decir que son muy buenos y bastantes joviales y frescos. Estoy disfrutando demasiado PORTAMENTO, el primer disco me causa rechazo por el hit de verano "I gonna go surfing" (cosas mías jaja)

    Saludos!

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