Ir al contenido principal

Odd Room: Cuando la música se entrelaza con la tecnología

Odd Room
Siempre que escribo sobre alguna banda, escucho su música en el proceso, una y otra vez, hasta el hartazgo, hasta que termino. Esta ocasión no fue la excepción.
A la de hoy la descubrí gracias a las nuevas tecnologías. Vieron como es esta época CaraDeLibro… ahora todos se conocen con todos aún sin conocerse. Esta telaraña posmoderna que atrapa casi sin excepción, y que por momentos parece ser una careteada total o una seguidilla de conflictivos diarios íntimos. Pero que también permite encontrarte con cosas interesantes que te llaman la atención y con las que te quedás. Fue así como conocí a esta banda, curioseando por la web; con el agregado poco pequeño de que Neuquén es chico y acá se conocen todos. Nosotros también, claro.

Mercedes - John
La escena musical en la región está dominada mayoritariamente por bandas de rock y sus variantes, algo de ska y últimamente mucho reggae. Perdido por ahí queda haciendo música experimental con bases electrónicas, un megalómano delirado de los sonidos e integrante de la banda de más renombre en la escena actual, La estafa Dub (reggae, por supuesto), el señor Juan Fort y su proyecto Oosfera.
Hace unos años, un trío devenido en quinteto, formado por tres hombres, un controlador y un sonidista estratégico, conformaron lo que fue la legendaria Another Freak, la primera banda de la zona en fusionar bases con  sonidos tecno. Ella junto al proyecto Oosfera eran los únicos antecedentes del estilo en la zona. Lo eran hasta que apareció la banda que musicaliza este momento.
Odd room es una habitación de ruidos y sonidos. Odd Room es también una banda neuquina, un dueto devenido en trío integrado por John Apple, Mercedes Sánchez y un programa de edición de sonido llamado “Reason”.
Sus comienzos de par imposibilitaron en un principio la creación de música con la formación clásica de batería, bajo, voz y guitarra. Entonces casi por casualidad, convirtieron al Reason en su  aliado indispensable.
El estilo que hacen nunca lo había escuchado por estos lares. Si bien existen los mencionados antecedentes, Odd Room se diferencia por ser en un dúo vocal femenino masculino que en conjunto se amalgama muy bien, y por separado deja la impronta de cada uno en su estilo. La síntesis de sus canciones es un pop rock electrónico, con expresiones tanguero arrabaleras “saturadas por sentimientos”; y con secuelas de los sonidos más hipnotizantes por los que se caracteriza Massive Attack, o las melodías más oscuras y deprimentes que marcan la diferencia en Portishead.
En charla con John y Mercedes, contaron sobre los inicios del proyecto, las influencias, los objetivos de trascender más allá de lo cercano, y el fantástico proceso creativo de convertir al Reason en el tercer integrante fundamental. Esta es la historia.


¿Cómo surgió el proyecto?

John: Con Mercedes ya nos conocíamos entre comillas, nos habíamos visto tocar y en el ambiente de rock neuquino. Hace unos años le planteé que tenía varios temas armados que me encantaría que los interpretara en el bajo para dar un par de shows. Intercambiamos teléfonos y quedo todo ahí. Con el paso del tiempo comenzamos a chatear y hablarnos mediante Internet, nos entreteníamos escuchando Britney Spears, pero desde un punto mucho más técnico, específicamente en la gente que le producía y componía los temas. Las melodías pegajosas que quedan retumbando en la cabeza, los sonidos electrónicos, los juegos de voces realmente muy bien armados. Así fue como por jugar se nos ocurrió hacer un cover de Britney. Esa misma noche abrí  “Reason” y armé todo el tema, y esa misma noche le dije que cuando quisiera podía venir a casa a grabar las voces. Cuando estuvo listo comenzamos a mostrarlo vía Internet, con muy buenas críticas y aceptación de la gente.
Finalmente combinamos intentar hacer algo en un principio virtualmente, solo los dos a ver que salía; y así fue como empezamos a trabajar en lo que fue el primer tema de composición mixta “Melancholic Room”. 

Mercedes: El Proyecto surgió juntándonos ambos armando temas y pistas, veníamos con la idea de crear algo distinto, que tenga estética, estilo y se asemejara a lo viejo de Portishead. Fue así que el primer paso lo dimos con un cover de Britney el cual deformamos y le dimos una onda bien power electro.
 
¿Cuánto hace que lo vienen trabajando?

J: El proyecto está por cumplir un año. El 20 de octubre del 2009 terminamos la versión de Womanizer y el  5 de febrero del 2010 encaramos Melancholic Room. Tengo las fechas tan presentes por el fechado de los archivos de grabación de la PC.

M: Empezamos en octubre del 2009, luego seguimos componiendo a principio de este año, el mayor periodo de incubación fue en invierno, el clima sirvió de gran inspiración para ello.

A pesar de la marcada influencia de Massive Attack y Portishead,
¿qué otras bandas consideran cabeceras en el sonido de Odd Room?

J: La idea de encarar musicalmente para esos rumbos fue cien por ciento de Mercedes. Si bien son bandas muy buenas, no creo haber escuchado más de cinco temas de cada una. Eran géneros que a mí jamás se me hubiese ocurrido hacer, pero me planteaban un desafío, y me gustó la idea de que (gracias a esa ignorancia en el tipo de género) lo que pudiera llegar a aportar fuera alejándonos de esa estructura y que se generara algo nuevo.
Hay influencias de tango como  las sincopas rítmicas y las voces saturadas de sentimiento que están ahí camufladas pero están, si uno presta atención.

M: El sonido de raíz es inglés, tratamos de que suene lo mas parecido a una bandita londinense.
Los pilares como mencionaste arriba Portishead, Massive Attack, Garbage, Muse, Franz Ferdinand. Son algunas de las influencias de Odd.

Desde la legendaria Another Freak y el proyecto de Oosfera, no se volvió a escuchar en Neuquén otra banda que utilice bases electrónicas en sus composiciones. Ambos integrantes provienen del rock,
¿cómo fue el paso de sus raíces a este nuevo estilo?

J: Another Freak ¡qué banda! Siempre me gustó lo que hacían y me hubiese encantado formar parte de esa agrupación.
Creo que el pase fue bastante natural y mayormente por la falta de opciones. Al ser “Reason” nuestro único recurso para grabar  y sustituir a los músicos faltantes, creo que fue una linda manera de hacer que  sonara natural la banda. Así empezamos a agregar soniditos y cosas que muchas veces cayeron de rebote a los temas. Realmente dudo mucho de que esta banda tuviese tanta electrónica si hubiera empezado como una banda analógica típica bajo batería voz y guitarra.

M: Es fundamental para un músico experimentar otros estilos. A lo largo de estos años tenia la idea fija de encarar un proyecto experimental fuera de lo común, jugar con pistas, empezar a largarme con la parte vocal, salirme un poco del instrumento y  ejecutar otro tipo de melodías.

El programa de edición Reason es por el momento un integrante fundamental, ¿cómo es el proceso de composición de las canciones?

J: “Reason” es, con un poco de conocimientos el cesionista deseado, el que no te trae problemas sino soluciones. A la hora de componer me resulta súper cómodo, creo que ahorra mucho del tiempo que se invertiría componiendo de la forma tradicional. Siempre podes volver a escuchar el tema, retocarlo, re escucharlo seguir
Por lo general componemos de varias maneras. Algunos temas los hace Mer sola, otros yo,  y nos hacemos pequeños aportes mutuos. Probamos muchas cosas y cambiamos muchas otras a lo largo de la composición de cada tema. De esta manera uno puede hacer que la idea original evolucione de una manera muy rápida. Los resultados son siempre geniales. Por lo menos hasta ahora hemos quedado más que conformes.

M: Primero empezamos construyendo la base rítmica, todo desde Reason. Por el momento podemos decir que somos una banda netamente digital. Lo único analítico es la guitarra y la voz. Armamos las pistas y las grabamos conjuntamente con Cubase, que de hecho Kurko (John Apple) es el operador productor de las bases.
Las canciones son muy viscerales, que denotan muchos sentimientos, positivos y negativos, ambos ensamblados en matices fuera de lo común, música para volar, para soñar, para desahogarse. Les recomiendo “The train” y “Melancholic room”.
             
La elección de cantar en inglés,
¿responde al objetivo de distinguirse también desde la lírica, o porque consideran que combina mejor con la música que respalda las canciones?

J: Hace muchos años recibí un consejo de un productor de la Sony Music Spain, un Californiano llamado Bill Placer que me dijo, “de toda la música en el mundo, solo el  cuatro por ciento está en español; hay un uno por ciento en francés y otros porcentajes ínfimos en otros idiomas; pero el resto está en ingles.
Personalmente creo que elegir un idioma es como elegir entre una guitarra con cuerdas de nylon o una eléctrica, porque por sobre todas las cosas el idioma es una cuestión sonora. Y el inglés es bastante más ameno desde ese punto de vista fonético. El español es más poético, pero por una cuestión de acentuaciones menos sonoro.
Por otra parte los ideales de Odd Room desde un inicio fueron salir del país, hacer algo internacional. 

M: Cantar en inglés tiene muchísimas ventajas, las canciones suenan distintas, tiene mejor cierre fonético cuando se canta. Tenés la ventaja también de que a nivel mundial es un idioma universal y que en cualquier lugar del mundo te van a entender. Y como mencionaste encaja perfecto con nuestro estilo.

¿Cuál es la proyección de Odd Room como banda?

J: Es, creo yo, una banda bastante libre. Podemos estar meses sin hacer nada o juntarnos y en dos semanas hacer y grabar 3 temas. Pueden pasar muchos músicos, ir y venir, pero creo que siempre vamos a poder volver al origen y seguir sumando cosas. Por más que parezca inactiva, siempre va a estar viva y mutando.
De momento creo que queremos empezar a armar shows en vivo, no  tenemos un disco pero si  un EP casi armado, así que suficiente como para arrancar y mientras tanto ir difundiéndolo lo más posible en Internet. 

M: Poder plasmar una impronta que nos distinga en la región, la mayor de todas las proyecciones seguir haciendo lo que nos gusta, disfrutarlo, y si algún día se nos da llegar a Europa.
 

Hasta la próxima

Juliana D. Biurrún



Comentarios

Publicar un comentario