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Volver al origen y respirar

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Comentario sobre la obra "El Gran Teatro del Mundo" A veces es necesario volver al origen para tomar un respiro del presente. El origen, allí donde todo ya fue creado, inventado y del que las manifestaciones modernas son fractales, hologramas, réplicas de aquella creación primaria. La raíz desde donde todo crece y se transforma. A fin de cuentas y en honor a la verdad, ya está todo inventado y las manifestaciones modernas son la superposición de formas y búsquedas sobre aquella base antigua. De este respiro se trata El Gran Teatro del Mundo. Y también del acto lúdico que implica apreciar un show desde su contexto y no como una mera creación insertada en el presente. En otras palabras, interpretarla y vivirla desde la clave en que se presenta. Esto es crucial para valorar la riqueza de una obra. Este texto de Calderón de la Barca data del año 1630 y en la obra interpretada por Marcela Cánepa y dirigida por Daniel Costanza, se toma un fragmento de su dramaturgia...

Al desnudo del amor

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Comentario sobre la obra de teatro BodyArt ¿Quién no se enamoró alguna vez y se obnubiló en admiración hasta perderse en la inmaterialidad de una contemplación que lo dejó idiota por tiempo indefinido? ¿Quién no fantaseó hasta el cansancio con convertirse en el “objeto de amor” para ese ser perfecto y obsesionó su pensamiento desde abrir los ojos hasta volver a dormir y durante el sueño también? ¿Quién no lo hizo hasta la disolución de su autoestima sobre la posibilidad digna de corresponder en adoración a semejante criatura de los dioses? En esa instancia aparece el costado oscuro del amor y hace sombra para desvanecer al sujeto y fundirlo en el objeto de deseo, hasta mutarlo al estado de simbiosis y suicidar su belleza de singularidad. BodyArt transita estos espacios mientras se codea con el amor romántico que emerge de las partes en conexión, sin integrar en este caso, el estado de conexión para con ellas mismas. Lo hace de manera interactiva con los espectadores...

Las miserias siguen siendo las mismas

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Comentario sobre la obra teatral Solo por ella Ambientada en los años ‘30, Solo por ella cuenta la historia ficcionada de las vivencias en un conventillo porteño tras la desaparición de Raquel Liberman*, inmigrante polaca que desnudó el ejercicio de la trata en  Argentina durante aquella época. Bajo la interrogante de dónde está Raquel que se mantiene durante toda la trama, siete personajes conviven entre la realidad que les toca y la presunta falta de posibilidades con que los parió la vida. Hay quienes esperan y quienes sueñan, quienes desean lo ajeno y quienes depositan la felicidad en el futuro. También quienes especulan con esta felicidad y manifiestan entramados de grandeza. Están quienes parecieran inmutables, a quienes la miseria no los toca o no sienten su caricia. Y por supuesto también, aquellos que transcurren sus días sin más. Es una producción con sello Feliziani, donde la fotografía de sus instantes mantiene la cadencia del teatro de imagen, caracterís...

Esas cosas que impulsivamente una escribe en lo que dura una canción

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El año del Gallo. Tanto se habla del gallo y del fuego y del ying. Un año de los buenos dicen que se viene. “Dicen”, en un poder otorgado al afuera cuando se busca dar globalidad a un algo que contenga la suposición. Esta globalidad invisible que nos rodea y contiene, que nos trenza en una red que osa sorprendernos mientras no estamos atentos, y que se activa como una lamparita intermitente cuando susu rra esto de “qué chico es el mundo”. No es que el mundo sea chico, es que somos muy inmensos aunque no recordemos, aunque la percepción sobre uno mismo cuando el equilibrio se tuerce para dar cauce a los instintos bajos, se vaya por la tangente y vocifere la noción errónea de que uno es un gusano que se arrastra por el suelo. Un tendido eléctrico que conecta los cuerpos sutiles y los hace parpadear con cada luna, cuando el cielo está oscuro o el sol se disfraza de tormenta. Posibilidades infinitas que se magnetizan al pensamiento y se materializan para explayarse en este plano. Así...

Esas cosas que, impulsivamente, una escribe II

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¿En qué momento la gente se olvida de las complejidades ajenas y el rebote del silencio? Todos los corazones en determinado momento de sus historias personales laten aturdidos. Nadie que practique la empatía permanecería indiferente a las palpitaciones que acaricien su recuerdo. Tremenda ignorancia la de quien pierde la cortesía del respeto. Silencio y hachazo del vacío que transmite. Violencia. Y el desconcierto, la materialización del potencial. Eso se vuelve círculo, se repite en acción y reacción. Karma. Se habitúa en estilo cultural de vinculación, con vos y con vos, con uno mismo, con el entorno. Y poco a poco, de la falsa diplomacia surge la irritable cordialidad política que no discrimina partido ni situación social entre dos o más participantes. Se legitima la violencia del silencio cuando es necesario el ruido, la indiferencia en la acción cuando hay comunicación no exacerbada. Como si alguna virtud privada dotara de inmunidad al escarmiento, no por el aprendizaje, s...

Esas cosas que, impulsivamente, una escribe

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A pesar de las manifestaciones permanentes para la detección, visibilización y detención de la violencia en todas sus formas, parecemos inmersos en la espiral del vicio donde la violencia se responde con violencia en todas las acepciones de la palabra. Estamos muy enfermos como sociedad por más sanidad que profesemos. Desequilibrados entre el mal entendido salvarnos a nosotros mismos o permanecer activos en conjunto. Espiritualidad no significa aislamiento, por lo menos no en esta etapa de la vida. Las susceptibilidades y sus ambigüedades derivadas, se sienten más a piel que en otros ratos: En el psicopateo desprendido de la histeria crecida de la inmadurez emocional, en la distorsión de ideas que inducen falsamente a considerar que lo denso es cariño, que ese halo rancio se aproxima. La inseguridad personal, el virus de la posesión y la espera, la bacteria de la expectativa, cargan peso fantasma en la espalda. La ansiedad del pensamiento que se fuga al extremo contrario para ...

La Voluntad, una obra de César Brie

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El maestro de teatro, César Brie, presentó la obra que cuenta la vida de la filósofa francesa Simone Weil, en el marco del Festival Brie organizado por La Caja Mágica Teatro de Cipolletti. Estuvo acompañado por la actriz de Buenos Aires, Flor Michalewicz, como Simone.  César Brie Lo más fascinante del teatro es la diversidad de mundos que propone. Cualquier persona que ambicione romper estructuras en su vida debería probar un trago de teatro; más que un trago, pegarse una dura borrachera con él. Mundos simbólicos, interdisciplinarios, físicos y emocionales es lo que ofrece. Desafíos en una gama amplia de diversidad son apenas algunos planetas en este universo. "La Voluntad, fragmentos para Simone Weil"- obra teatral escrita, dirigida y protagonizada por el maestro César Brie- es un trabajo que remite automáticamente a la vida de entrega que desarrolla un artista en este campo. Con un texto sencillamente abrumador por su extensión y requerimiento memorial para i...