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Tu mejor versión

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Cuando ya estás sentada en el restaurante, esperando el plato de la noche, al chef se le ocurre que la comida no está lista y con una acción simple de indecisión pone a prueba tu paciencia. La vida es como ese cocinero que te eligió de plato principal. Primero tantea tu resistencia ante diferentes temperaturas y elije la justa para cocinarte mejor. "Es cuestión de timing" comenta siempre un contemporáneo cuando calcula el momento justo para sacar las pechugas de la sartén. Los condimentos son fundamentales en esta relatividad bienaventurada. Si se pasa de acidez se agrega una pizca de azúcar para contrarrestar. Si está muy salado lo zambulle en agua para disminuir la picazón. Si tiene mucha pimienta, un clavo de olor para cambiar el sabor. La vida es como el chef estrella de la noche y vos como su plato principal. Una vez definida la mejor temperatura, expone todas tus partes en el mise en place para denotar las virtudes y debilidades con las que tendrá que lidiar. Te...

Perú, un país intenso.

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Observaciones sobre la cultura andina Si hay una palabra que define a Perú, es INTENSO, todo con mayúsculas. El clima y la comida, el relieve y sus contrastes, la gente y su insistencia, la belleza y su pobreza, el tránsito y el ruido, las calles y su caos. La cultura tan presente y paradójicamente ausente. Su gente vive en un relieve adverso para casi cualquier criollo, con subidas y bajadas permanentes en alturas por momentos agobiantes. Allí la vida cotidiana es un entrenamiento constante contra la adversidad y en la sociedad, parecen mantenerse intactas las proposiciones de su pasado inca: “ No robarás, no mentirás y no serás perezoso ”. El seguir estas premisas le habría permitido a la cultura andina, erigir un imperio en el que vivieron en palacios y fueron profesionales de las ciencias sin estudios. Esta esencia se respira hasta hoy en sus calles mientras en las escuelas enseñan inglés. Es paradójica la disociación que surge aquí entre pérdida y mantenim...

El ritual del vino

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Siempre hay una buena excusa para descorchar un vino. Una cena con amigas, una cita romántica, un domingo de asado, ¿un almuerzo de trabajo? También, por qué no. El interés por él evoluciona conforme la edad, madurez y exigencias culturales del consumidor. En cuanto el sujeto se vuelve más pretencioso y explorativo de la calidad sobre la cantidad, se produce el clic del que dicen no se vuelve. Desde ese momento, el buscador hace el intento de sentir el aroma del que los simpatizantes hablan, observar su brillo y color; desmenuzarlo entre la lengua y el paladar para descifrar los resabios que esconde. Al principio le cuesta, no es de los amores a primera vista. ¿Dónde están los frutos rojos, la pimienta y el roble? Va por el segundo intento, lo deja reposar un poco más entre las papilas y forma una f con sus músculos faciales para que no quede hueco sin degustar. Con ese ejercicio los sabores de a poco aparecen y algún recuerdo de la memoria gustativa se activa para tr...

Sobre las personas quemapelos

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         Los quemapelos se caracterizan por tener ataques de verborragia reflexiva casi insoportables para quienes los acompañen en ese momento de lucidez extrema u enroscamiento absurdo. Cuando se despierta el síndrome, sus palabras se disparan incontrolables y con ellas los pensamientos se proyectan como cañitas irreverentes hacia el cielo. Éstos sujetos a veces se identifican por leer el lenguaje mudo que se esconde en la omisión, pero que rebelde, se escabulle por las comisuras de los labios cuando hacen fuerza para ocultar lo que el consciente les dice que se callen. Son defensores de la diversidad y militantes de la coexistencia entre tantas opciones como mentalidades conformen una situación. En función de eso, son idóneos para  generar un terreno donde no haya parcialidad y a la vez todas las visiones sean válidas.   Los quemapelos son reflexivos, intuitivos y analíticos. Memoriosos y detallistas de las palabras y los modos, de los...

El noctámbulo

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De pibe descansaba poco y sentía que sus padres lo castigaban cada vez que lo mandaban a dormir. La vida nocturna era territorio prohibido gobernado por adultos y a su escasa edad la luz del día le abrumaba los ojos. Era extremadamente sensible y cuando los haces entraban por la ventana sufría un encandilamiento tal, que ni las pestañas más largas heredadas de su bisabuela lo protegían del brillo. Él pensaba que tenía una enfermedad pero no distinguía si era físico o mental. Pasaba horas largas en su habitación y los veranos de vacaciones los compartía con la Play Station que le había regalado su hermano. Vivió tantas tardes encerrado en ese cuarto, que su piel se volvió amarillenta y las ojeras le pronunciaron surcos grises sobre los pómulos. Los huesos de sus clavículas empezaron a sobresalir y los músculos de sus piernas a perder espesor. Su sonrisa se hizo tiesa y los labios resecos se acostumbraron a lastimarse cada vez que su boca se estiraba un poco de más. La primaria ...

Sobre la belleza

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La bondad embellece a la gente y cuando un sujeto es capaz de percibirla en alguien más, su nivel de parcialidad aumenta hasta que inevitablemente, se convierte en alguien bello para esos ojos (no necesariamente atractivo). Para que esto suceda no es necesario compartir un nivel profundo de conocimiento, sólo alcanza con sentir la vibración que emana esa persona desde la mirada y el tono de su voz. Los parámetros tan distorsionados sobre este tema que conviven en el colectivo cotidiano, chabacano y superficial, alisan las psiquis de montones de señoritas que se deprimen cuando ven que su cola tiene forma de cuadrado y no se parece a las manzanas que salen por TV. En este falso paradigma mediático que propone a la belleza superficial como una especie de “valor supremo” (y donde los egos que las portan se vuelven intocables por hermosos), se deforman las bases en los modos de relación para con los demás y la manera en que se presentan ante el mundo. Los métodos de atracción má...

La exploración del ser

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El auge de las terapias alternativas, el crecimiento en lo cotidiano de personas con sensibilidades especiales que leen a través de tu ojo, el consumo de plantas sagradas y frutos de la naturaleza para elevar el estado del ser o sacarlo del status quo permanente, son algunas de las aristas que proponen nuevos modos y anteponen la duda sobre los límites de lo válido en la exploración del ser. El encuentro con el lado oscuro de uno mismo, el temor por lo desconocido y la incertidumbre sobre las alternativas de reacción, son factores que restringen la búsqueda en los sectores más escépticos y creyentes del no creer sin ver. Producto de la negativa a salirse del hospedaje seguro donde duerme la comodidad, éstas preguntas viven como tales y no buscan ni encuentran en su camino un señor acertijo que las resuelva. En este terreno la sanidad y preparación mental son fundamentales para cualquier proceso de exploración que se inicie. Es la conciencia de saber que no somos todo esto ...