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Sobre la sabiduría

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Hace rato que tengo pendiente este texto, desde aquella noche fría en el balcón, cuando el cielo de la ciudad titilaba en puentes amarillos y el hielo se deshacía en la espuuma acartonnadaa… ahhh. Volvamos. Estábamos en el bla bla de la espuma mientras intentaba empezar un tema. Hoy le toca a la sabiduría, por ahí vamos. ¿Te gustaría acercarte a sabio? Mucha ambición y sin vergüenza. ¿Insolentes? Sí. ¿Ilusos? Tal vez. ¿Cobardes? Nunca. Del deseo surgió la pregunta y del debate un experimento de respuesta. ¿Qué es la sabiduría? Reflexionemos. La sabiduría está por encima del conocimiento. Es su antecesora, la esencia del saber propio. Remite a lo viejo y antiguo, a lo añejo. Por eso en las películas, los dibujos y los cuentos, casi siempre se grafica en ancianos. Lo vinculado a la sabiduría o su ideal está inserto en lo colectivo. Tal vez por eso es lo que hoy más se reproduce en las redes sociales. Todo lo relacionado a los valores individuales, el amor, la conciencia, la verd...

Sobre la ignorancia

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La elección de una actitud Siempre me pregunto si el que ignora vive más tranquilo que quien conoce la verdad. El que ignora transita un mundo de abstracción donde se condensan sus ideas limitadas en su propia visión . Es decir que quien ignora porque no conoce, no tiene motivo de interrogante ni curiosidad. Entonces la pregunta que repica, es si en este tema cabe también la premisa de “ojos que no ven, corazón que no siente”. La ignorancia no es una cuestión nata. Es un estado en el que se convierte la persona cuando se aplana poco a poco en sus propios vacíos. Es aire liviano en la estructura propia. Es hasta un tipo de felicidad, no hay incendio cerca. Quien ignora no es quien no tiene estudios. Esto no se acerca siquiera a la capacitación académica. Tampoco es falta de conocimiento intelectual ni tiene que ver con el capital cultural. Estas son solo condiciones que condimentan las pretensiones de no ignorancia. Por eso cuando se reduce la presunta sabiduría a esos a...

Ser un puente

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Esto es más un texto para un diario íntimo que para un espacio así. Pero si alguien lo lee y entiende algo de lo que intenté expresar, le contagia un poco de sensación, mi misión en estas líneas está cumplida.                       Dejarle algo bueno a los huesos*. Eso es lo que quiero. No me importa si piensan que soy una tonta que piensa que el mundo es bueno. Y una empalagosa. Sí, me emociono fácil pero a veces parezco tan fría. Otra contradicción y para variar.             Quiero dar y darme, encontré un sabor exquisito en ese verbo. Quiero que la vida sea  de color azul. Y simple, sin maldad. No me importa si piensan que soy tonta por crédula. Si creo y es mentira, soy sincera. Y eso es lo que quiero.             No me importa que se rían por mis comentarios susanezcos o cuelgues con menos sentido que cualquier cuelgue.     ...

Sobre Mundo Anfibio: Lisandro Aristimuño, un artista sin techo

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Estamos saliendo del agua. Tenemos que adaptar nuestro sistema para sufrir la metamorfosis y convivir entre ambientes. Debemos recordar las ideas que trajimos desde allá y perdimos en el primer amanecer de conciencia, para saber que permanecen allí, guardadas, erizas y escondidas. A veces aparecen y se sienten fuertes. Son intuiciones, nuestra voz de más adentro que no tiene explicación. Es pura porque solo se siente (y nada más hay que escucharla). Mientras salimos del agua, compartimos una sensación colectiva de necesidad de acción y elevo; de estar a la altura de las circunstancias para efectivizar la trasmutación que nos toca y ser quienes tenemos que ser para lograr que este engranaje funcione. Esta es una impresión global que se percibe en el aire antes de escuchar el disco. Al hacerlo, la conexión surge automática y nos comunica en sonidos eso que invade el aire de hoy. Mundo Anfibio es la quinta producción de estudio de Lisandro Aristimuño. Un trabajo osado y ambi...

Sobre la gente mala leche

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Quién no se cruzó nunca con esos seres que caminan felices por la vereda regando mala onda y malas intenciones. Hay ámbitos y actividades en que la gente vive más expuesta, donde es fácilmente alcanzable por el ojo ajeno y voraz. La mala leche tiene diversos campos de acción, donde no se discriminan entornos ni situaciones. Cualquier paso en falso sube la temperatura de la hornalla para quemar la leche y convertirla, en vez de en exquisito dulce de leche, en leche agria y quemada, pegada al tarro y con una capa extra de nata espesa color hongo gris. La mala leche está en lo laboral. Los llamados egoísmos profesionales no son más que otra forma de denominación para este parásito. Por suerte mis compañeros son un lujo.        La mala leche entre amigos es de la que más duele. Nunca se espera una tasa de mala leche convidada por un mal llamado amigo. Por otro lado, la mala leche amorosa que se calienta con la envidia y el rencor es de las más peligrosas. Pero lo p...

Sobre conversaciones con taxistas

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Casi en exceso… bueno, ni siquiera “casi”, sino en completo exceso, uso el servicio de taxis y remises. Mi sueldo tiene un presupuesto medio fijo destinado absurdamente a esta vaga comodidad, por lo menos hasta que aprenda a salir con más tiempo o tenga un móvil propio que no sean rollers ni bicicleta. A la mañana, a la tarde, a la noche; cuando ya no quiero caminar o cuando para variar me quedé dormida para ir a trabajar. Siempre hay una buena excusa para subirse a un taxi. Tantos viajes además de gastos, me dejaron historias muchas sin discriminación temática.  Generalmente son trabajadores y trabajadoras buena onda con quienes se disfruta el rato del trayecto, siempre y cuando no tengan la sintonía del estéreo clavada en un “periodista” neuquino que tiene un programa de radio que empieza con Contra y termina con Fuego. Que en la tele habla de la homosexualidad como un proceso “involutivo” de la sociedad y asegura que si un hijo suyo resultara ser gay, se “cortaría las pelotas”...

Sensaciones de recuerdos

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Entre gallos y delirios Los momentos, las sensaciones. Los recuerdos como autopistas con autos rojos y amarillos corriendo a 180. Reflejos y ruidos. Mezcla de color, abstracción. Naranja intenso, calor. Días, noches y recuerdos. Calor mucho calor. La piel tibia, el bello a contraluz . Las pecas marcadas, las pupilas diminutas, como átomos de todo el universo expandidos en búsqueda y realidad. Sonidos. Tacto. Suavidad. Quemaduras y corrientes heladas que sacuden la carne, agitan la sangre. Y la electricidad nace desde adentro, donde la dinámica del eje gira absolutamente imperceptible a la percepción física. Empieza ahí, en cada glóbulo que practica contracción. La sangre en movimiento irradia calor. Ese calor brilla, se vuelve naranja, amarillo intenso. Se vuelve color luz . Y ya no recordamos por recuerdos . Recordamos por colores y sensaciones. Recordamos por empatía y energía . Recordamos impresiones que nos dieron miradas, algún roce o esa actitud inesperada. Recordamos la liber...