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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Curar desde la conciencia. Terapia de Vidas Pasadas como alternativa de sanación.

Entrevista a la terapeuta Claudia Sirito
En esta era de conciencia amplificada, los límites entre profesiones de la salud comenzaron a borrarse y el objetivo de sanar como misión de vida, encabeza un despertar más interdisciplinario que nunca. Médicos, psicólogos y terapistas holísticos, juntos para curar desde la sabiduría.

Actualmente cada vez más especialistas de ciencias médicas adhieren a las proposiciones expuestas por metodologías alternativas de indagación cognitiva. Los límites entre profesiones comenzaron a borrarse en esta era de conciencia amplificada y el objetivo de sanar que los une en su misión de vida, encabeza un despertar más interdisciplinario que nunca.
Claudia Sirito es una profesional involucrada en este cambio de paradigma científico espiritual. Es licenciada en Psicología por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Psiconeuroinmunoendocrinología por la Fundación Universitaria René Favaloro. En su currículum se destacan además, numerosos cursos de posgrado, w…

Amor, karma y dolor. El final de Dexter Morgan

Para conocer la historia de Dexter pulsar aquí. ¡Publicación del 25 de enero de 2011!
La empatía fue el eje que atravesó toda la serie, en su ausencia o presencia. Fue el punto de conflictividad que determinó al personaje por su incapacidad de sentir como los demás y por ende, no concebir culpa en el hacer daño. También fue el ángulo de la nueva faceta de un protagonista en constante evolución, que deseó tanto apreciar como los otros que, cuando lo logró, quiso que termine porque era demasiado doloroso. La personalidad de Dexter Morgan se complejizó y desmenuzó por temporadas. Cada una ahondó en diferentes aspectos que componen a un ser social y contribuyen al cuestionamiento de su existencia. En la primera se lo mostró violento, con su pasajero oscuro en estado pleno y en carencia de cualquier soga que lo conecte con el “mundo real de la gente normal”. Más tarde experimentó y se debatió con la amistad, el amor de familia, la pasión, la admiración e incluso la fe. Todos factores inimagi…

Reformulaciones de la fe

De niños y niñas nos enseñaron que existía un Dios que nos cuidaba y nos observaba todo el tiempo; a quien teníamos que agradecerle por la comida de todos los días y, que si éramos buenos, nos íbamos a ir al cielo para vivir eternamente entre su luz. Por el contrario, si éramos malos, viajaríamos al infierno para pasar la eternidad en el purgatorio del fuego y sufrimiento.

Nos enseñaron que la fe era la confianza ciega en ese Dios todopoderoso que todo lo sabe y todo lo puede, que nos observa cuando nos masturbamos bajo las sábanas y que se mete en nuestra cabeza si pensamos en robar una golosina del kiosco. Por suerte siempre fuimos rebeldes y no seguimos los pies de esas concepciones. Ni siquiera doce años de educación formal en colegio católico alcanzaron para lustrar el concepto y dejar la creencia brillante como una perla. Al contrario. Tanta bajada de línea y pretensiones de amor incondicional hacia alguien que no podíamos imaginar más allá de los dibujos, surtió el efecto contrar…

El blanco absoluto

Tras el muro del cajón. Arriba abajo y al costado todos concluyeron en el mismo desenlace. Se escucha un pájaro que pasa por el techo y algunas gotas del cielo gris caen sobre las hojas del cuaderno. A pocos metros un hombre abre la puerta y besa el mármol, se sienta a deliberar y hablar en silencio. ¿Estará pensando lo mismo que yo?
No comprendemos lo que duerme detrás de esa pared, intentamos visualizarlo pero infinitas imágenes irrumpen nuestra imaginación. Allí reposa la historia que se descompone y pierde forma de sapiens. Los besos y los recuerdos se diluyen en la madera cuando un extraño suelda la puerta hasta el nunca más en esta dimensión.
Ahí dentro flotan las remembranzas y el corazón achicharrado late en la eternidad. La energía se transforma hacia un espacio que no se mide en tiempo y donde no existe la linealidad. Es el blanco absoluto de la nada y el todo al mismo tiempo, donde nace la clave de la existencia y delibera la sabiduría aprehendida con el cuerpo.
“Todo se con…

Con el viento vas a ver

El viento te pone de malas el humor y te frunce el ceño. Sentís que coarta tu libertad porque te limita absolutamente para escapar en bicicleta con rumbo indefinido. El viento y el calor son asfixiantes como el peor clima posible. 

En el asfalto la gente transita estresada. Los autos se cruzan de carril sin mirar quien viene detrás. Nadie quiere esperar. Todos mueren de calor dentro de sus coches sin poder abrir la ventanilla contra los 35 grados de temperatura.
Y mientras manejás hablás por teléfono con tu novia porque te preocupa que esté en la calle y sufra las ráfagas del cuasinfierno. Entonces se te tuerce el volante y asustás al de al lado con un cambio intempestivo de carril. Te toca bocina y pone cara fea. Sos la cosa más estúpida que hay en circulación.
Y los días de encierro te obligan al encuentro contigo mismo en tu mundo maldito. Las horas pasan sensibles. Mirás por la ventana como un gato que quiere saltar por el balcón sin saber que está ocho pisos arriba del suelo. Camin…

La idealista

Dicen que era una chica rara para esos días. Que era desprolija y vivía en un estado de despojo cercano a lo absoluto. Que casi nada parecía importarle y que era indiferente a todo lo que se cuantificara en valor material. Era como una "newhippie" que tenía un Smartphone porque se lo habían regalado.
Ella era muchas. Opuestas y contradictorias, apasionadas, insoportables y complicadas, pero adorables por sobre todo defecto. Cada una de sus partes era muy fuerte y luchaba sin freno para convivir en el mismo cuerpo. Tenía por mala costumbre pensar en demasía, ese era el defecto de su virtud más grande. ¿Qué la había llevado a ser así, si a veces no sabía ni siquiera pensar?
Quédate con quien conozca tu peor versión y no le de miedo”, decía siempre con seguridad. Eso se lo había enseñado su mamá que no pasaba día sin quejarse de sus pantalones rotos. Sabía que su luz era más fuerte que cualquiera de los grises que pudiera invadirla un martes ordinario. Era una soñadora que gas…